lunes, 22 de junio de 2015

DE CÁRCELES Y OTRAS PUERTAS

Por cerrado que esté siempre es posible fabricarse un espejo. Y mirarse a los ojos hasta desconocerse, hasta que asome el otro, el mismo Leviatán del que habló Dios a Job. Es un bicho sin alma, feo y cruel. No sirve de mascota pues nunca te hace caso. Pero saca la lengua. Mira ese espanto oscuro de su boca. Te está dando la llave.

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