martes, 3 de noviembre de 2015

Santi Locre

Aunque llevaba un paraguas grande, Santi Locre se cobijó bajo un árbol todavía frondoso. Quería descansar del ruido que goteaba sobre su cabeza mientras decidía dónde ir. Tenía varios recados pendientes: el cajero, la farmacia, la frutería... Dinero para su padre, pastillas para su padre, naranjas para su padre. El viejo Augusto Locre parecía una fuente inagotable de tareas.
Miró sus zapatillas mojadas y el nubarrón oscuro que tapaba la sierra. Le gustó la calle de suelo brillante, la húmeda frescura del aire, la luz grisácea, la relativa soledad de las diez de la mañana, la certeza de disponer de un par de horas antes de regresar a la casa sombría y deslizarse por las vías de la rutina.

lunes, 26 de octubre de 2015

PERSONAJE

Vuelvo de la lluvia con la sensación de que hubo algo más. Ya en la casa doy vueltas. Me acecha un personaje. Todavía no sé si es hombre o mujer, joven o viejo. Pero tiene ganas de contarme su vida imaginaria, hecha con retazos de vidas verdaderas a las que a veces me asomo. Se llama Ocre. De apellido, supongo.

domingo, 11 de octubre de 2015

EL JOVEN RICO

Se entristeció. Por fin.
Se sabía bueno. Se quería mejor. No sabía donde poner tanta maravilla de sí mismo. A ganarse la vida eterna. Qué menos.
Jesús lo amó. Y, naturalmente, sabía qué le contestaría. Le hizo un regalo al pedirle exactamente lo que no le podía dar. Un poco de conocimiento y tal vez algo de humildad.
Lo salvó de llegar a ser el fariseo que rezara de pie y a voces, para que lo viera el publicano.
El cielo es gratis.

viernes, 11 de septiembre de 2015

No lo acabé. No sé por qué. Quizá porque Rimbaud no hay más que uno. O porque en McCulloch estaban a punto de apuñalar a César. O porque echaba a hervir el agua de los macarrones. Ya me da igual.

lunes, 22 de junio de 2015

DE CÁRCELES Y OTRAS PUERTAS

Por cerrado que esté siempre es posible fabricarse un espejo. Y mirarse a los ojos hasta desconocerse, hasta que asome el otro, el mismo Leviatán del que habló Dios a Job. Es un bicho sin alma, feo y cruel. No sirve de mascota pues nunca te hace caso. Pero saca la lengua. Mira ese espanto oscuro de su boca. Te está dando la llave.

miércoles, 17 de junio de 2015

DE AQUELLA GRANADA TRANSITORIA

Paisaje: Granada, mediados de los setenta. Pisos de estudiantes, bodegas Castañeda, Plaza Nueva, Hospital Real, Puentezuelas, el quiosco siempre abierto de La Muerta, los jardines de Ciencias, los comedores universitarios, casa Paiz, Restaurante Andalucía, calle Elvira, taberna de los caracoles, la Muralla…
Un puñado de nuevos estudiantes estrenando lejanías. Nada de pueblo natal, de vecinos, de familia, de horarios de llegada, de avisos y recomendaciones, de exhaustivos interrogatorios paternos, sobre todo maternos, de corrillos chismosos: “¿Esa no es la nena de…?” “¡Vaya pintas que lleva!” “A saber…”
Matar al padre, matar a la madre, eran consignas para la inauguración de un tiempo inmaculado, recién muerto el dictador.
Lecturas de emergencia, Nietzsche, Freud, Alexandra Kolontai, Neruda, Bakunin, Antonin Artaud, Iván Illich…
Había que hacer tabla rasa, dejar de creer en Dios, en la familia y las tradiciones.
Liberarse.
Manifestarse con la Platajunta, por la amnistía y la libertad, dar la patada final a los restos carbonizados de aquellos cuarenta años de cutrez obligatoria.
Escuchar la Cantata de Quilapayún hasta sentir el corazón como un gurruño que ya solo se expandiría con el odio a los injustos, agazapado tras la compasión.
Ir a la Salve del Triunfo para gritar consignas y salir por pies calle san Juan de Dios abajo, delante de la policía.
Saberse de memoria las canciones de Paco Ibáñez, de Víctor Jara, Violeta Parra, Silvio Rodríguez...
Descubrir -¡descubrir!- que a García Lorca lo fusilaron los nacionales. 
Celebrar -el 5 a las 5- en Fuentevaqueros su nacimiento, apremiados por los grises, entre gritos y botas y camisetas rotuladas. Allí Aurora Bautista casi pedía perdón por haber hecho de Juana la Loca en el cine franquista, y María Teresa León -¿o Nuria Espert?- llevaba como una reliquia para la veneración juvenil el bastón de Rafael Alberti, que “nunca fue a Granada” y así quería continuar. Gritarle a una enfurecida y carrasposa Lola Gaos “Tú eres la Lola de España”. Ver a Blas de Otero, desde su nombre negro, vestido de negro, proclamar su amor a España, a la otra España, a la que perdió como una niña castigada, sucia y rota.
Creer que la única literatura española que valía la pena era la de los exiliados. Que Picasso era un dios. Y maldecir la poesía concebida como un lujo… etc. Cuántos buenos poetas nos perdimos, seguro.
Comprar libros de la editorial Losada, -Cernuda, León Felipe, Celaya, Neruda…- con ese deje de víctimas de la censura y falsa nostalgia porque en Argentina “se podía leer”.
Ir al cineclub a vitorear, ocultando nuestra ignorancia e incomprensión, “El acorazado Potemkin”, las películas de Bergman, de Visconti, de Passolinni,… a la facultad de ciencias, donde un “Ubú Rey” lleno de guiños y a toro pasado nos hacía sentir tan buenos entendedores. ¿Els Comediants?, ¿els Joglars?
El mundo se aclaraba a velocidad de vértigo. Los buenos y los malos quedaban pronto al descubierto. El franquismo era la piedra de toque infalible. Si dicen que es bueno, es malo, si dicen que es malo, es bueno; si dicen que es verdad, es mentira, si dicen que es mentira, es verdad.
Así se volvía urgente conocer la filiación del hablante antes de escucharle en serio ni una palabra. Y después ya no hacía falta escucharle nada. Si era de los nuestros ya sabíamos y si no era de los nuestros era facha y también sabíamos.

En ese clima de tontos ilustrados, de magníficos en su propia opinión, de indiscutibles, empezaron, por suerte, a surgir como el séptimo de caballería las dudas y las sospechas.

sábado, 30 de mayo de 2015

SE DESLIZA

...Las campanadas antes del amanecer, las horas regladas de los rezos, la distribución de tareas, el contemplar cada día a la misma hora la luz del sol empujando las sombras de los ventanales por las losas de la biblioteca, las de los arcos sobre el claustro, la caricia de Dios que desliza el tiempo sobre el espacio, cada día semejante al anterior, pero nuevo, ligeramente nuevo, sin conmociones, permitiendo que el alma y el cuerpo se acostumbren a su propio mediodía, y a su ocaso, como un manso animal...

miércoles, 27 de mayo de 2015

ÉXITO

Con Chesteron no se meten muchos de los que no se meten por el dragón defensivo que se le asentó a la puerta de su caverna. Borges. El gran Borges. "Tate, tate, progrecillo, por católico que sea el Sr. Chesterton, A MÍ ME GUSTA".

martes, 26 de mayo de 2015

DE BLOG EN BLOG

Empieza el día intacto, como un cuaderno de estreno; el pequeño Genil susurra por delante del balcón. Pían los mirlos. Algunas lavanderas oscilantes buscan el desayuno al que llamarán seguramente de otra manera. (La psicología animal siempre me intrigó por la práctica imposibilidad de traducirnos mutuamente). Intento seguir un cuento de cuyo centro me desvío y me desvío cuanto más me quiero acercar. Es el mal tiempo. El bueno es corregir. Para eso falta mucho. Quizá una papelera se lo trague antes. Al poco rato escucho puertas. En mi casa no hablamos nunca recién levantados. Vuelvo al día, de estreno ya no tanto. Aún puedo tomar un autobús y bajarme lejos y volver andando. Pero no. Hago zapping -no, esa no es la palabra-, blogueo en ramificaciones caprichosas sin buscar nada. Veo fotos de caras apretadas, de tensión extrema y ropa muy pensada. Luego hablan -escriben- y no se parecen a sus fotos.

jueves, 21 de mayo de 2015

SUMISIÓN

Y sí. Lo leí de un tirón. Me dejó pensando. Un mundo -un país, da igual- en que las mujeres desaparecen de la vida pública. Se negocian. La conversión de los "intelectuales" también se negocia.  Baja el paro, claro, las mujeres en sus casas y tal. Hay muchas más cosas y algunas interesantes. El viejo Guènon, Huysmann, Bloy... ponen un fondo de formalidad universitaria. La tentación está bien clara. Poligamia para todos los que se la puedan pagar. Una esposa de cuarenta en la cocina, otra de quince en la cama. Y la sumisión, ah la sumisión. La mujer es feliz sometida a su marido, el hombre es feliz sometido a su Dios. Y cuando lo dijo la italiana de "Cásate y sé sumisa" por poco la linchan, Ya sé que ni los motivos ni los contextos tienen nada que ver. ¿Seguro? ¿Y por qué me acuerdo todo el rato de que "todo tiene que ver con todo"? ¿De que sólo un máximo de seis personas nos separan a unos de otros por muy patagónicos y letones que seamos? No he disfrutado del estilo, no tengo ganas de releerlo, no he aprendido nada, pero se me han quitado las ganas de escribir cualquier cosa hasta que le eche unas cuantas lecturas de otros cuantos libros encima y se me olvide un poco. Houellebecq.

domingo, 17 de mayo de 2015

...Y HUYAN LAS SOMBRAS...

Acúfenos. Se llaman así las alucinaciones auditivas, se dijo, buscando arrojar a la papelera del olvido, debidamente arrugado, lo que le acababa de pasar.
Estaba en su cocina, sola, de pie frente al armario de los platos, en busca de una taza para tomar cereales. Frente a las bandejas llenas de loza y cristal. Entonces oyó un quejido ansioso, infantil, breve y ajeno. Tan ajeno que volvió la cabeza. Allí, naturalmente, no había nadie.
Recordó su reciente visita al otorrino, su pérdida de oído, la aparición de acúfenos como el sonido lejano y constante de un campo de grillos. Pero esto no tenía nada que ver. Había sido tan claro y tan único que lo reconocería en cualquier sitio, pensó. Y supo, contra su razón y su costumbre, que había sido su alma la que lanzó aquel grito. Su alma abandonada y hambrienta, su alma agazapada en la nuca, su alma, que quería un poco de agua, un poco de pan, un poco de espíritu... "Antes que sople la brisa y huyan las sombras..."

sábado, 16 de mayo de 2015

EL LIBRO ESE

Me resisto y me resisto. Cuanto más lo veo en las listas de los más vendidos más me resisto. Me molesta tener los mismos apetitos lectores de tantos miles de contemporáneos incluidos aquellos de los que mucho desconfío. Pero sé que del lunes no pasaré sin tomar el LAC, bajarme en el Triunfo y entrar en la librería de costumbre, los ojos de acecho, el repaso a un poco todo, pero con el filtro a máxima tensión, los acúfenos en hiper estéreo y el propósito irresistible.
Sí, voy a por "Sumisión". Me atrae como un agujero negro. Y no me lo explico. El tipo no me cae bien. Se cree la muerte, oooos y osssss y más os. Los asuntos que recorre ya los he oído alguna vez, de gente oscura -que jamás venderá... ni escribirá, probablemente...- frente a una copa de vino, un periódico, un telediario, el simple y complicado acontecer.
Hace veinte años mis profetas ocasionales me hablan de eso, de, justamente, la que parece ser la trama de la novela. Seguro que con más ramificaciones y posibilidades. La política ficción fue una de mis pasiones más compartidas.
¿Y si no hago caso? ¿Y si me dedico a los Episodios Nacionales para ir matando el hambre? ¿Y si lo aplazo uno o varios años, hasta que lo descubra medio escondido en la biblioteca municipal, como una más de esas vagas y pálidas curiosidades prescindibles que me producen siempre los "superventas"?
¿Y si, mientras, me pierdo para siempre un sabroso cabreo, una excursión al prójimo, una estupefacción cualquiera...?

lunes, 11 de mayo de 2015

PANDORA

Hacía pocos años allí hubo un cartel que ponía “Pandora”. Por entonces dos cristianas, viejecitas y miopes, leyeron “Panadería” y entraron a predicar.
-         La paz contigo, hermana.
-         Buenas tardes.
-         ¿Eres la panadera?
-         No, señora. Yo soy puta.
-         Venimos a decirte que Dios te quiere.
-         ¿De parte de quién?
-         De parte de Dios.
-         Ah, bueno.
Las viejas hablaron y hablaron y leyeron la biblia y el evangelio, se despidieron y se marcharon. Pandora dio dos palmadas y acudieron sus chicas.
-         Niñas, voy a cerrar el garito y aquí abriré una panadería. La que quiera que se quede a vender pan y la que no, que se vaya.
-         Es broma, ¿no?
-         Qué va a ser broma. He visto el cielo abierto, al pie de la letra. Estoy más que harta de esta vida arrastrada. Vosotras, no sé.
Pandora, que en realidad se llamaba Remedios, se encontró con dos colaboradoras, Adela y Trini, y los ahorros de sus vidas, que a su parecer no eran pocos.
Al cabo de unos meses se abrió la panadería. A Pandora le costaba entender que fuera tan difícil llegar a vender pan, tan lleno de papeleo, de idas y venidas por multitud de oficinas, de sellos y permisos, de vuelva usted mañana, y, sobre todo, tan caro. 

sábado, 9 de mayo de 2015

EL NORTE DEL SUR


Echó a andar por las calles vacías de Topares, pasando frente a casas cerradas y persianas echadas. A pocos pasos asomaba el campo, levemente ondulado, casi plano y con pocos árboles. Algunas lomas de escasa altura se levantaban por los alrededores, salpicadas de pinos y matorrales, y varios garajes, almacenes más bien, en amplios y sobrios locales prefabricados junto a la carretera y en mitad del campo, donde los topareños guardaban las enormes máquinas segadoras en espera del verano. Volvió caminando hasta el cartel indicador, a la entrada, y empezó a rodear el pueblo, atento a su propio campo magnético que le indicaría la dirección correcta. Un camino asfaltado subía por la parte de atrás. Había algunos cortijos cerca, en los alrededores. Los estuvo examinando a distancia, uno por uno, los ojos entornados, desenfocando el punto de atención. Casi al final del rodeo uno de ellos lo atrajo debido a una mayor transparencia en el aire que lo envolvía, una especie de aura, dándole más intensidad, nitidez y color que al resto del paisaje. 

jueves, 23 de abril de 2015

LA MELANCOLÍA FINAL

Sancho le ruega a don Quijote que no se deje morir, achacando que,

...la mayor locura que un hombre puede hacer en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben, más que las de la melancolía...

Pero ¿cómo evitar melancolías cuando uno se da cuenta de que, en realidad, Rocinante siempre fue Clavileño?

domingo, 12 de abril de 2015

DESPUÉS

Es justo después de su despedida de los miserables duques cuando don Quijote, en plena inocencia, me parece a mí, dijo aquello tan conocido de "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que al hombre dieron los cielos"

jueves, 5 de marzo de 2015

PENÉLOPE

Corregir es tejer y destejer. Volver sobre los párrafos de ayer, ya corregidos, y encontrarlos endebles, más adjetivados de la cuenta, redundantes, algún gerundio importuno, perífrasis que espesan el fluir, estúpidas tentaciones líricas. O totalmente innecesarios. Fuera.
Tiro del hilo y los párrafos colindantes adolecen de lo mismo. Oh, oh. Me quedo sin varias páginas de nuevo. Así que releo y releo, con gafas de gramática y sintaxis, acorto las frases, puntúo de otra manera, vuelvo a contar lo borrado, con el pensamiento en  cualquier otra relectura reciente, de algún autor cuya expresión me gusta; me imagino su risita doctoral, irónica, condescendiente, por encima de mi hombro, adjetivándome a su vez... O su excelso aburrimiento ante mi esfuerzo.
¿Y si lo dejo?
Es lo que muchas noches debió pensar Penélope: Ulises no vendrá. Nunca. Y aceptaré a cualquiera, los debe haber pasables.
Sólo que, como ella, yo prefiero esperarlo. Y, si nunca viniera, que me encuentre el final en el intento.

miércoles, 4 de marzo de 2015

MARAVILLOSAS OCUPACIONES

Escribir una novela. Sin prisa. Sin editor. Sin lectores, como es probable. El pobre Pedro Castañeda, un tipo insulso de la muerte, habla en primera persona de la única aventura de su vida: encontrarse un okupa en su casa de vacaciones. Que sin querer lo va a implicar en su negra historia. Pero mi Castañeda no se entera de ná.
Pasan los años. Lo menos cinco o seis. La edad me suaviza la exigencia. Retomo el texto. El pobre Pedro Castañeda empieza a caerme bien. Casi que ya no quiero que ande como un tonto ensimismado de su exmujer al okupa, del trabajo a la vida, del cuartelillo al deporte, del caño al coro, del muerto al moro.
Así que me aplico a retocar al pobre Pedro Castañeda. Pero es que parece que no tiene remedio. Todo lo que le pasa, casi todo, le viene de ser así precisamente. Mejor la ingenuidad que la malicia. El tipo ha sido agente de seguros. Descubre que ya es hora de abrirle la puerta a la inseguridad. ¿Un poco tarde?
Corto el final. Borro capítulos enteros. Más de ochenta páginas. No es una tontería. El texto completo no llegaba a las doscientas.  Corrijo párrafos recargados. Busco -y encuentro- gazapos y contradicciones.
No le gusta a nadie. Qué importa, con tal de que me guste a mí.
Trampa. A mí tampoco, todavía. Los libros que a mí me gustan le gustan a mucha gente.

miércoles, 21 de enero de 2015

GENTES

Hubo tiempos en que las imágenes de ciertas gentes eran lo bastante honorables para formar parte de las fachadas.
Ajeno a todo mi vecino -no sé cual, pero, por suerte, algo alejado- ensaya piezas de semana santa con la trompeta.

lunes, 19 de enero de 2015

INVIERNO INVIERNO

Los hay más invernales todavía, pero, de momento, no seré yo quien vaya. Bruselas, a más de mediado enero, sigue aferrada a la navidad, asustada de soltarse y quedarse tan vacía y mortecina como parece. Recuerdo el cuadro de la Entrada de Cristo en Bruselas, un anticipo de los nuevos caricaturistas o algo así. Tan larga navidad se hace raro, cuando menos.

martes, 6 de enero de 2015

TRES CARAMELOS

Me apresuro a vestirme para no llegar tarde a un entierro. Cojo del armario un abrigo azul marino que no me he puesto hace años y salgo a la calle. Hace frío. Meto las manos en los bolsillos. Y encuentro tres caramelos. Hoy, que ya no era nada.