lunes, 29 de septiembre de 2014

CANCIÓN QUE VUELVE


Mientras nado de espaldas contra no sé qué lumbalgias y demás empecinamientos vertebrales me viene a la memoria la ráfaga de una vieja canción de Mina, que dice "Moriré en Buenos Aires, será de madrugada...", en español imperfecto y tanguero. Y me doy cuenta de que hace ya dos coches que no tengo radiocassette para oír las cintas perdidas no sé cuando.
En este camino de vuelta -¿o es la continuación y seguimos de ida?-, más corto y, supongo, previsible que antes, se dan regresos inesperados. como la música.

domingo, 28 de septiembre de 2014

ROMANOS



En "El primer hombre de Roma", de Colleen McCullough, leo acerca del aumento imparable, abusivo, contradictorio con la abundancia de las cosechas, del precio del trigo, controlado por unos cuantos patricios y pienso -como no- en el precio de la energía en nuestros tiempos. No es que me quiten el sueño esas cosas, pero la conclusión me resulta desoladora:
Todos quieren ser el amado, nadie el que ama.

viernes, 19 de septiembre de 2014

"GOG Y MAGOG"

Dios es el Dios de la libertad. Él, poseyendo todos los poderes para obligarme, no me obliga... Yo lo traiciono si me dejo obligar.
Martin Buber

lunes, 15 de septiembre de 2014

OLIVER TWIST


Lo leímos en quinto. Nos condujo a través de las nieblas de pobreza, ignorancia y desamparo que vadea la niñez, delincuente en su inocencia. A todos les gustó, más que nada por el contraste entre aquel penoso Londres y el recuerdo de sus camas calentitas, sus cuartos limpios y sus desayunos seguros. La historia los arrastró a interesarse por la cadena de sucesos que, como los antiguos hados, caían sobre Oliver, creciendo hacia el peligro y debilitando la esperanza. Los malos (pobres, sucios y feos, o, o) eran cada vez más malos. Los buenos, (ricos, limpios y guapos, claro) cada vez más lejanos e improbables. El ansiado último capítulo vino a ponerlos a todos en su sitio, como un juicio final que consoló a los atribulados lectores. Pues bueno, después de todo, los que se lo merecieron fueron felices y comieron perdices. A mí me quedó un sabor de azúcar Disney, del que nunca me fié.



 

viernes, 12 de septiembre de 2014

ADIÓS A LA ÉPICA

El primer día de curso tiene algo del catálogo de las naves con que se presenta el ejército griego en la Ilíada. Los colores, los hombres, sus hazañas... Así iba viendo desfilar, por primera vez, camino de la clase, a ese nuevo grupo que llenaría mis horas de ocupaciones, imprevistos y preocupaciones durante los siguientes meses, años.

Íbamos a leer "Naves negras ante Troya", una adaptación de la Ilíada, de Sutcliff, muy buena en mi tiránica opinión. Además, no conozco otras adaptaciones y pretender que a los once años lean la de Homero es mucho pretender.

Así que empezamos por repartir personajes, héroes, dioses, griegos y troyanos. Dibujamos a destajo y al cabo de unos días desde las épicas paredes escolares nos contemplaban los personajes a los que pronto iban a amar, odiar, compadecer, apoyar, admirar, adoptar como huéspedes mentales en sus historias.

Alguno eligió, furioso y sin querer decirlo, la "corta vida" de Aquiles. Los más lamentaron la injusta muerte de Héctor. Algunas niñas y yo, que tampoco había leído la Ilíada, compadecimos a Helena y despreciamos a Paris. Lo demás creo que no llegó a ser tan intenso.

"LUCY"

Mientras intentamos no tropezar con lo visible deambulamos a ciegas por lo invisible.

domingo, 7 de septiembre de 2014

EL MAPA

Lleva colgado ahí, al final de la escalera de la cámara, desde la noche de los tiempos. No sé de donde viene, ni de quién era. Lo he visto tanto que nunca lo he mirado. Está claro que parece un mapa de los que siempre estaban en las escuelas, pero en mi familia, que yo sepa, nunca hubo maestros. ¿O sí?
La intriga me hace asociar este mapa con un almanaque zaragozano de 1907 o por ahí que encontré en la cámara hace mucho tiempo. En los huecos del almanaque mi abuelo anotaba las cuentas del trigo y la almendra, tareas del campo y cosas por el estilo. Pero en una página había, escrita con tinta negra, una lista de doce o quince nombres y me pareció que sólo podía ser una lista escolar. Y, entre los nombres, desconocidos todos, uno que me dejó helada: Rogelio Arasil Esteban. El nombre de mi colegio de Cijuela, por el que había preguntado en vano a todo el mundo: "¿Quién era y qué hizo de especial para que le pusieran su nombre a la escuela?" Parece que un maestro, pero nadie sabía de cuándo ni el porqué de la placa. Me llevé el almanaque al colegio y se lo enseñé a varios compañeros. Aparte de comentar la curiosa coincidencia, no se aclaró nada. 
Perdí el almanaque en algún precipitado fin de curso y nunca lo encontré. 
Hace unos días Internet me mostró una lista en la que figura Rogelio Arasil Esteban, maestro, fusilado en Motril, en el año 36.
Así que, entre la confusa maraña de hilos que nos llevan y nos traen las vidas, alguna conexión quiso asomarse y, por encima de las indiferencias administrativas, entre aquella escuela y yo hubo algo más que ciega resolución del concurso de traslados. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

JUNIO BRUTO

Esa extraña estatua -en Ponte de Lima- que más bien parece un muñeco, es el centurión Junio Bruto, que cruzó el río Lima mientras sus legionarios se quedaban al otro lado, paralizados de miedo porque creían que el río era el Leteo, cuyas aguas borran la memoria de quien lo toca. Junio Bruto, desde la otra orilla, los fue llamando uno a uno por sus nombres hasta que los tuvo a todos a su lado. 
Eso cuenta, más o menos, la inscripción. Y ese Junio Bruto me parece un gran maestro.

jueves, 4 de septiembre de 2014

APOYO

Nosotros no caminamos. Formábamos parte de la comitiva como "el coche de apoyo". Eso de apoyo me suena. He pasado mis últimos años laborales siendo la maestra de apoyo. Un privilegio evidente, dado que no se tiene tutoría y se libra una de ... muchas cosas. También se pierde otras. Lo bueno del apoyo es una especie de libertad creativa en la forma de trabajar con cada niño, con cada grupo, sólo limitada -y cuánto- por las propias limitaciones de los alumnos.
Así que le llevé al apóstol, a modo de calabaza de peregrino -porque a bastón no llegan, y a manto, menos- , el recuerdo de esos últimos alumnos, muchos de los cuales arrastrarán una pesada cruz, -ojalá les resulte más inconsciente que otra cosa- durante algunos años, tiernos y frágiles años donde, mientras todos brillan, ellos no brillarán si no es por sus carencias, librados al feroz combate de sobrevivir en las arenas donde vencen los ágiles, los listos, los guapos, los graciosos, los originales, los ... siempre otros.
Y le rogué a Santiago que, aunque no lleguen nunca a aprender otra cosa, se sepan amados. O les importe un pimiento.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

SOSPECHA

A veces tengo la extraña sospecha de que no es verdad cuando alguien me dice -o me decía- "encantado de conocerte"