miércoles, 27 de junio de 2012

ATARDECER FRÍO Y...

En el lejano y envidiado invierno, que no veré sino a través de esta ventana, se confunden los colores del frío y del paisaje.
Nubes, tal vez el sol, algún pájaro negro, se atreven a la escarcha.
En la casa sitiada se arrebujan los huesos bajo la vida trémula.
Hay música en el cuarto, dentro del corazón. Lejanas notas que en lejanos años saltaban salpicando las aguas plácidas de un tibio mar, antiguo como las chilabas y los barcos de velas cuadradas.
El mismo sol que horas antes ha achicharrado la mitad del mundo se esconde tímido camino del océano.

(Dibujos de Corinne)


sábado, 23 de junio de 2012

NUEVAS VENERACIONES

Amigos y amigas:
En este patio tan bonito no se puede fumar.
Dijo ella encaramada en sus tacones.
Los beatos han hallado nuevos objetos de culto.
Ya no los huesos de san Policarpo, ni el diente de santa Tecla.
Sino la difusa nube verde de Green Peace.
Salud, naturaleza, ecologismo.
Todos contra el petróleo y las nucleares.
Maricón -uy, no-, facha el que no se doble
ante la majestad del lince ibérico,
de la tortuga mora.
Vigilan de reojo que adores a los pandas.
Y tú, ocupado en no gastar los euros que no tienes,
ni te enteras -salvaje- que el bisonte birmano
está en peligro de extinción.
Bien te lo comerías, troglodita,
en cualquier barbacoa con los niños, de monte,
en la pobre excursión que está a tu alcance,
y no esos viajes de los fieles eco
a las Malvinas, a la Patagonia,
al polo norte, a venerar los hielos
antes que te los bebas, desgraciado.

lunes, 18 de junio de 2012

JUNIO

A los dos o tres días junio sembraba el calendario de tareas anuales, de males, de accidentes.
(Y pensar que a este casi lo saludo.)
Escondía su furia entre los pliegues de unas semanas cortas. Los amigos de siempre, cosa rara, dejaban de acudir. El teléfono, un hierro al rojo cada vez que... Hice aviones de papel con los documentos oficiales que encontré y los envié muy lejos. Prometieron llamar.
Otros se refugiaron en escondites inimaginables tras el olvido. Sus urgencias picoteaban el insomnio.
Huesos rotos reclamaron hospitales. Los días se acribillaron de autobuses.
Se me confiaba de nuevo una fragilidad envolvente.
El despertador aulló de sobrecarga.
Hasta mi sangre se asomaba por donde no debía. Su sarcasmo me alarmó por importuno. Pero había que atenderla y volví a las andadas.
Las últimas mañanas siempre esconden un ataque de apaches que me saltan encima cuando menos lo espero. El córtex se despide a la francesa dejándome a solas con el cocodrilo. Los ángeles se han ido a reírse desde una nube cercana.
Aborrecí Occidente, desde Lusitania hasta Macedonia. Del Norte, mejor ni hablar.
Y todavía estamos a dieciocho.
Invoco los colores, las chilabas, las cabras y el desierto. Porque será san Juan quien venga a rescatarme. Saltaremos la hoguera formidable que irradia el minotauro.
El puto toro, el agujero negro que guarda cada año, inexorable.

viernes, 15 de junio de 2012

MARIPOSAS


Sólo su movimiento les podría otorgar cierta indolencia.
En sí, son rígidas como varillas de abanico. Como cualquier insecto con el esqueleto por fuera.
Las gentes que se identifican con ellas me dan un poco de miedo. Se tienen por sensibles y adaptables, la pura flexibilidad y el encanto absoluto. Pero sólo son quebradizas y fáciles de dañar.
Mariposas, que si les pones un dedo encima les quitas el vuelo y el color, sus más preciados tesoros.
Se quedan profundamente heridas, perdida la gracia y la alegría.
Te miran con un rencor de aguijones pequeños e imposibles.
Te vigilan, enormísimo bruto.
Por eso, cuando alguien me recuerda a una mariposa procuro alejarme.
Que no quiero cargar en el, ya de por sí repleto, saco de mis culpas, con esos daños menudos, inadvertidos e inevitables.

(Dibujo de Corinne: Vidriera) 

miércoles, 13 de junio de 2012

EL GRUÑIDO DE LA CLASE MEDIA


PATCHWORD TUITS 2


@Aliosha0 @gaby_vargas @agenciacatolica @Elpregoneeero @Juansistemico @Jembouw‏ @NutricionDietas‏ @ivicens ‏@Pepeluibiza ‏@el__tuareg @d_todounpoco ‏@Salamandra13


Aunque un tuit es un micro pensamiento que accede al macro universo
don Quijote aquí hubiera escrito puras frases de sabia locura.
En este país, uno de los peores para ser mujer,
al considerar como el descubrimiento del siglo el hallazgo de 29 homilías inéditas de Orígenes
trajean a indigentes para hacerlos pasar por empresarios.
Pero tú eres lo que comes, amigo.
Por eso la mala fortuna de ser impar
es tan notoria que sirve como escudo a la impunidad
y eliminará cualquier elemento suntuario en las futuras cárceles.
Al amanecer, un tenebroso manto gris alargaba sus dedos de humo muerto.
Poco después la risa, sonido sagrado, fue una pura llama que el alba multiplicaba en encendidas crines.

martes, 12 de junio de 2012

PATCHWORD TUITS




Se te detuvo el corazón por un instante;
a ti nadie te presta horas de más
y los poderes públicos marginan.
Tu padre se hundió solito,
no podría comer de otra cosa que del erario público...
Tal vez no seas el mejor hijo,
pero la verdad es tu medida.
Tu mente esconde más
hasta que un imbécil te lo arruine.
Somos un mundo de travesuras,
ni los pingüinos se salvan.
Y, ya que la ilusión solo pospone,
prefieres encender el fuego
en la ciudad correcta con el mapa equivocado,
porque en su interior tiene una escuela de baile
y no puedes soltarla de tu mano.
Rindete ante sus movimientos.
No son imperfecciones en el cuerpo,
solo son grietas de la historia.
No vayas a camuflar el desprecio con palabras no ofensivas
basado en el hombre de cuna humilde.


domingo, 10 de junio de 2012

QUIJOTES DE PACOTILLA




Los hombres que se enamoran de Dulcinea descubren después, horrorizados, que se han casado con Aldonza Lorenzo. Más les habría valido enamorarse de Aldonza desde el principio, pero esa sabiduría sólo está al alcance de Sancho Panza.

(Dibujo:"Espejos", de Corinne)

viernes, 8 de junio de 2012

HOJAS LEJANAS

















Va de Antuco a Chillán, por carreteras
carcomidas y hermosas. En su agenda
reuniones, compras, luchas y visitas.
Tanto qué hacer
que deja de importarle.
Y se baja del coche
para pisar un rato la hojarasca de junio.
Un frío casi invierno
le quita cualquier prisa. Bajo sus pasos duendes
las hojas, con crujidos, van injertando nombres
de los pueblos lejanos de Granada:
"Jun,
el Jau,
Campotéjar,
Huétor Tájar, Ugijar, Almegijar,
los Guájares, Ogíjares y Gójar.
Guéjar Sierra, Molvízar, Cájar, Loja",
otras que dicen "Huéscar,
Cónchar, Dúrcal,
Láchar", y, susurrando, "Lobres, Cádiar".
Hay júbilo en sus ojos extranjeros.
Una le ha dicho "hija".
(Dibujo de Corinne: Hoja nº 2)

jueves, 7 de junio de 2012

PESCADOR DE NÁUFRAGOS

















En medio de la noche el pescador se aleja de la ciudad hasta encontrar un muelle fantasmagórico, tendido sobre el tiempo, sobre el mar agitado de las pesadillas, bajo el cielo negro.
Ese cielo no es el cielo físico de las noches comunes.
Negrura rota y muda.
Ese mar no es de agua.
Azules venenosos y bravíos.
Ese muelle no se sostiene en ninguna parte.
Es de papel y de palabras.
Ese pescador es un pescador de náufragos.
Que las olas le sean propicias.
(Dibujo de Corinne "Ciudad nocturna")

miércoles, 6 de junio de 2012

BAJO EL SOL



Qohelet se sabía un príncipe de Israel, un amado de Dios sin condiciones, y eso le permitía realizar los más viles trabajos sin perder el gozo. Incluso en sus reflexiones más oscuras conservaba una alegría de fondo, una especie de impasibilidad ante las inevitables agresiones del tiempo y la fortuna.

Sara tejía, inclinada sobre el telar, sus fuertes brazos echaban con seguridad la lanzadera entre los cuadros que sujetaban los hilos. A su lado, una cesta llena de ovillos recios y multicolores.

Allí estaban los restos de viejas túnicas, manteles y cortinas, convertidos en cintas larguísimas y heterogéneas. Aquella especie de manta que estaba obteniendo sería un regalo para alguno de sus hijos casados. Todos vivían cerca, y los pequeños, en esa hora bendita del mediodía, no aparecían por allí.

Qohelet se preguntaba qué era lo que la tenía tan sonriente, pero, temiendo romper el encanto del instante, no le preguntó a ella. Siguió camino del corral, con un cuenco en la mano, para ordeñar la cabra. Bajo el sol... se dijo, y le venían las numerosas escenas que había descrito en su libro.

Un tiempo para ordeñar la cabra y un tiempo para pensar por qué Sara está contenta. Un tiempo para limpiar sus sandalias y un tiempo para escribir sus pergaminos mirando el cielo.

Alguna parte del libro tendría que ser escrita por la mañana, ahuyentando las tristezas nocturnas y la proporción de catástrofe con que la noche reviste a las preocupaciones.

Si había que sufrir, que fuera bajo el sol, bajo la luz exacta que dibuja los contornos y los límites de cualquier dolor. Esos fondos amarillos donde se hace visible hasta un mosquito, esa lucidez del desierto capaz de volverte loco. Pero sólo si sueñas.

Así que se trata de mantener a raya los absurdos sueños y aceptar el regalo de la existencia sin exigir condiciones. Que yo no exija. Como no soy exigido.

Recordó las numerosas normas, de cuya exposición se había encargado tanto, y logró verlas también como regalos, como rutas marcadas en un mapa, como letras de un alfabeto que se iba entregando a sí mismo despacio, desenvolviéndose en el tiempo sin prisa. 

Felices los que aún no han nacido. Volvió a pensar, pero esta vez por la suerte que les estaba reservada de conocer mejor el alfabeto, el mapa más dibujado, más fácil de manejar. Más fácil no sería nunca, sintió mucho más adentro de su razón.

El cuenco rebosaba de leche. Lo dejó a la sombra, en el poyo de una ventana, y salió a buscar dátiles en las palmeras que crecían junto a la puerta. Estaban un poco verdes, no servirían para hoy, pero los cogió igualmente para que maduraran en casa.





domingo, 3 de junio de 2012

EL MANTO DE ORACIÓN



Bram Rotten se despertó espantado. Había visto, con la claridad de los sueños en colores y con sonido, la gran escena en la sinagoga. En medio de la bemá no se alzaba el rollo de la Escritura, sino un enorme crucifijo de madera tallada, con un Cristo en tamaño real.

Los rabinos le acercaron una escalera portátil, con ruedas, y engalanada a los lados con guirnaldas de rosas. Sus peldaños estaban cubiertos por una estrecha alfombra de terciopelo rojo, bordado en oro con las letras hebreas,  el olivo y el candelabro.

El gran Rabino subió por ella hasta alcanzar la altura de la cabeza del Cristo. Entonces le colocó un taled sobre la cabeza y los brazos. Todos cantaban el salmo 22.

Las mujeres y los niños también se hallaban en la asamblea. Bram quería llorar, pero una alegría inmensa se lo impidió todo el tiempo. Apenas podía articular las palabras del salmo.

Cuando despertó, en medio del asombro, supo que no había soñado una blasfemia. Eran las siete de la mañana. Su mujer dormía. Sin hacer ruido se vistió apresurado, no se puso el sombrero negro ni el chaleco. Se acercó a la mesa de la entrada y tomó del cajón su taled, lo dobló cuidadosamente y se lo guardó en el bolsillo.

Se dirigió a la iglesia de St. Joseph, en un barrio alejado. Esperó a que acabara la misa temprana. Mientras los escasos asistentes -algunas ancianas y dos hombres jóvenes- se marchaban él se ocultó dentro de un confesionario. Oyó al cura despedirse mientras cerraba la puerta, sus pasos resonaron rápidos en el templo y desaparecieron por la sacristía. 

Entonces Bram salió de donde estaba y se acercó al altar mayor, donde había un crucifijo parecido al que había soñado.

Apartó el mantel con cuidado, se quitó los zapatos y se subió al altar. Sacó el manto de oración de su bolsillo, lo besó y se lo colocó al Cristo, tal como había visto hacer al Rabino.

Si el cura lo estaba viendo en lo oculto ya le daba igual. Empezó a rezar el salmo 22 mientras se bajaba al suelo, se calzaba y esperaba en el confesionario a que el cura abriera de nuevo la puerta para la misa de nueve, por la que huiría feliz, a tomarse el primer café del primer día.

(A Marc Chagall, por "La crucifixión blanca")

viernes, 1 de junio de 2012

EL JURAMENTO


En una de esas noches de juventud exaltada, con exaltadas copas, exaltados compañeros y a exaltadas horas, le hiciste jurar a tu mejor amigo que si te veía camino de cumplir los treinta te matara sin previo aviso. Porque sí, por amistad, por piedad y misericordia, porque en aquellos tiempos-rimbaud (la elegancia, la ciencia, la violencia) no querías dar ni un paso en el camino que te sacara de no sabías qué paraíso al que le acababas de poner fecha de caducidad.
Pasó el tiempo. Cumpliste los treinta. Tu mejor amigo tiene buena memoria. Por suerte vive bien lejos. Dudas que se acuerde. Por si acaso, nunca le escribes, ni lo llamas. A veces el azar te sobresalta con alguien que se llama igual, que se mueve igual, que... algo. Sabes por experiencia que la vida rima, que no deja frases inacabadas ni cuentas sin pagar.
Decides, en defensa propia, adelantarte. Nadie más que tú se cree lo de la defensa propia. Investigas discretamente. Tu antiguo mejor amigo tiene un gran éxito en su trabajo, una empresa internacional de telecomunicaciones. Dirías que es poderoso, mucho más que tú. Puede mandarte un sicario y cumplir su promesa.
Te da miedo. No te atreves a dar la cara en las redes sociales. Ni siquiera tienes internet para que nadie te rastree. No intentas publicar los varios libros que duermen hipercorregidos en el disco duro de tu ordenador. Porque a lo mejor son buenos. Entonces podrías salir en los periódicos y él te encontraría.
Cada día te acuerdas. Te cruzas con extraños que se te quedan mirando y temes que vengan de su parte. Das vueltas con el coche cuando vuelves a casa y el conductor siguiente parece llevar tu mismo camino. Nunca descuelgas el teléfono si no reconoces a quien te llama. Muchas veces te has cambiado de acera porque no te fías de los pasos que suenan a tus espaldas.
Pero ¿A quién se le pudo ocurrir enterrar un tesoro en un campo? ¿Por qué tuviste que encontrarlo tú?
Ahora que sabes que el paraíso estaba del otro lado de los treinta, no te resignas a disfrutarlo con esa espada colgando sobre tu cabeza.

continuará