lunes, 5 de noviembre de 2012

MENDEL, MANDALA, MANDELBROTT




Si de este micromacro de fractales
te regalan un trozo, es infinito.
Y tú, conejo de la suerte, ingenuo,
primero lo acaricias y te asombras.
Algo después no puedes, te has perdido,
piensas que se repiten, y el cansancio
te invita a desistir. Pero resurge
la vieja sensación de que hallaste un tesoro.
Un metro más, un paso, un trago, un día.
Te engaña la unidad, que no es tangible
ni es una, ni te alcanzan tus neuronas
-por muy fractálicas que las tengas-
a verla o escucharla. Te tienen que contar,
pobre mendigo,
otros que oyeron a otros que oyeron a otros que oyeron a otros que oyeron...
Y tú tiendes el cazo de tu oreja
-también es de fractales-
con hambre y sed, y un poco de esperanza
hacia la noche, oscura normalmente,
en que se expresan
esos tres que son uno.
Y no te enteras.
Consuélate, compadre;
yo tampoco.


miércoles, 24 de octubre de 2012

Suiza, compra, va.

Amanece en Barcelona y Jordi baila incansable,
feliz, experto, incurable, porque no hay una bandera
que parezca la señera, sino la cruz blanca y roja
en escuelas, hospitales, en los centros oficiales,
en los bares y juzgados, en los bancos y mercados.
Todo escrito en alemán, ya no queda catalán
ni el de para andar por casa. Nadie sabe lo que pasa
pero, de pronto, son ricos. Se terminaron las deudas,
nuevas empresas se abren, créditos interminables
abundan en las carteras. Se compran las casas nuevas,
todo el mundo estrena coche, brilla en festejos la noche
que se retira asombrada. Porque llegó, como un hada,
Suiza y compró Cataluña. Con los fondos financieros
que guardaban los banqueros, en sus cavernas secretas.
Ya no hay crisis, ya no hay nada, que nos impida gozar
de prontas jubilaciones, de estupendas vacaciones,
de proyectos fabulosos, de magníficos derroches,
de champán y rock an roll.
Deberían enfadarse, pero les hace ilusión
ser suizos y no españoles, a los suizos tener playa
y a los demás .... ¡estar solos!
.

viernes, 12 de octubre de 2012

INTERIORES

De las muchas estancias que tiene el alma por dentro, según santa Teresa, hay una por la que se pasa inevitablemente, en general algo después de ver la vida lograda, o malograda, según el caso, pero eso da igual. 
Olvidada la exigua libertad que tan cara nos cobra el mundo -ya que, por ser mentira, siempre es cara-, reconocido el enemigo, tan cercano, que un día de estos ni tregua ni centímetro nos deja,
apagado el sonido vocinglero del que quizá una vez formamos parte,
cerradas todas las pantallas,
piel adentro encontramos esta estancia.
Un paisaje interior que tuvo agua.
Hoy su agua es la luz entre las sombras.
Donde sólo el eterno Nombre suena
trayendo el corazón a su remanso.

miércoles, 3 de octubre de 2012

CONTRA EL OLVIDO

Un buen día de hace casi un siglo Antonio Reche Fajardo fue al estudio fotográfico (de El Forit, probablemente) a ver cómo le iba a su hijo Antonio en el aprendizaje. El fotógrafo le hizo sentarse con su hijo pequeño, Venancio, sobre las rodillas y Antonio de pie, a su lado. Ahí nos miran los tres, serios y atentos a las indicaciones, desde la vieja fotografía, que me apresuro a rescatar antes que el tiempo la devore.

domingo, 16 de septiembre de 2012

LA ASIMETROPÍA

La asimetropía es el defecto adquirido de tener un ojo-lupa y un ojo-parche.
Los asimétropes ven el mundo en dos colores, asociando a cada uno de ellos el resto de las gamas.
Todo lo que existe acaba siendo afín o desafecto. Utlilizan sujetos de contraste para reafirmarse: es decir "Si lo dice A es falso y se debe combatir, si lo dice B es verdadero y es lo que yo he pensado desde siempre"
Realizan  escrupulosos juicios contra todos los que no son de su partido, bando, etc. que inmediatamente son percibidos como feos, estúpidos, infames y ridículos. En un grado avanzado, a los desafectos se les suele negar el status de "personas". Eso con el ojo-lupa cuyos aumentos van a más con el tiempo y suelen degenerar en una ignorada intolerancia. El mal sin mezcla de bien alguno.
Con el ojo-parche se trata de no ver los errores que puedan atribuirse a su partido, bando, etc. En la niebla que acaba siendo oscuridad se encuentran disculpas y minimizaciones para los mismos. Un photo shop continuo los embellece con auras heroicas. Sus crímenes son olvidados, o, mejor, negados, ya que nunca mataron a "personas", sino a bichos que segurammente se lo merecían. El bien sin mezcla de mal alguno.
Son los que cuelan el mosquito y se tragan el camello. Son -somos- aquellos de quienes está escrito:

Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen. 

La asimetropía tiene remedio: sentarse a la mesa de los pecadores, de los que el asimétrope percibe como pecadores. Y dejarse incluso alimentar por ellos. Arriesgarse a la fraternidad, ya que viajamos todos en el mismo planeta y al mismo tiempo. Lo mejor para esto es que previamente te hayan echado de muchos sitios, te hayas sentido marginado y solo y valores un poco el breve tiempo de tu vida.


martes, 11 de septiembre de 2012

Nuevo curso, vieja entrada

Lo sorprendente es que ya no me sorprenda la alegría al subir las escaleras.
Los carteles iguales, con la cifra cambiada.
Una mujer algo decrépita me mira en mi reflejo.
Los rostros familiares vistos hasta ayer mismo
y los desconocidos, que contemplan
como su nueva vida lo que yo ya no veo.
De pronto un grito y una risa, un abrazo, una cara
de siete años, donde irradia el júbilo.
Me siento bienvenida.
Mañana colgaré delante de mi mesa
un tapiz africano de lanas de colores.

miércoles, 27 de junio de 2012

ATARDECER FRÍO Y...

En el lejano y envidiado invierno, que no veré sino a través de esta ventana, se confunden los colores del frío y del paisaje.
Nubes, tal vez el sol, algún pájaro negro, se atreven a la escarcha.
En la casa sitiada se arrebujan los huesos bajo la vida trémula.
Hay música en el cuarto, dentro del corazón. Lejanas notas que en lejanos años saltaban salpicando las aguas plácidas de un tibio mar, antiguo como las chilabas y los barcos de velas cuadradas.
El mismo sol que horas antes ha achicharrado la mitad del mundo se esconde tímido camino del océano.

(Dibujos de Corinne)


sábado, 23 de junio de 2012

NUEVAS VENERACIONES

Amigos y amigas:
En este patio tan bonito no se puede fumar.
Dijo ella encaramada en sus tacones.
Los beatos han hallado nuevos objetos de culto.
Ya no los huesos de san Policarpo, ni el diente de santa Tecla.
Sino la difusa nube verde de Green Peace.
Salud, naturaleza, ecologismo.
Todos contra el petróleo y las nucleares.
Maricón -uy, no-, facha el que no se doble
ante la majestad del lince ibérico,
de la tortuga mora.
Vigilan de reojo que adores a los pandas.
Y tú, ocupado en no gastar los euros que no tienes,
ni te enteras -salvaje- que el bisonte birmano
está en peligro de extinción.
Bien te lo comerías, troglodita,
en cualquier barbacoa con los niños, de monte,
en la pobre excursión que está a tu alcance,
y no esos viajes de los fieles eco
a las Malvinas, a la Patagonia,
al polo norte, a venerar los hielos
antes que te los bebas, desgraciado.

lunes, 18 de junio de 2012

JUNIO

A los dos o tres días junio sembraba el calendario de tareas anuales, de males, de accidentes.
(Y pensar que a este casi lo saludo.)
Escondía su furia entre los pliegues de unas semanas cortas. Los amigos de siempre, cosa rara, dejaban de acudir. El teléfono, un hierro al rojo cada vez que... Hice aviones de papel con los documentos oficiales que encontré y los envié muy lejos. Prometieron llamar.
Otros se refugiaron en escondites inimaginables tras el olvido. Sus urgencias picoteaban el insomnio.
Huesos rotos reclamaron hospitales. Los días se acribillaron de autobuses.
Se me confiaba de nuevo una fragilidad envolvente.
El despertador aulló de sobrecarga.
Hasta mi sangre se asomaba por donde no debía. Su sarcasmo me alarmó por importuno. Pero había que atenderla y volví a las andadas.
Las últimas mañanas siempre esconden un ataque de apaches que me saltan encima cuando menos lo espero. El córtex se despide a la francesa dejándome a solas con el cocodrilo. Los ángeles se han ido a reírse desde una nube cercana.
Aborrecí Occidente, desde Lusitania hasta Macedonia. Del Norte, mejor ni hablar.
Y todavía estamos a dieciocho.
Invoco los colores, las chilabas, las cabras y el desierto. Porque será san Juan quien venga a rescatarme. Saltaremos la hoguera formidable que irradia el minotauro.
El puto toro, el agujero negro que guarda cada año, inexorable.

viernes, 15 de junio de 2012

MARIPOSAS


Sólo su movimiento les podría otorgar cierta indolencia.
En sí, son rígidas como varillas de abanico. Como cualquier insecto con el esqueleto por fuera.
Las gentes que se identifican con ellas me dan un poco de miedo. Se tienen por sensibles y adaptables, la pura flexibilidad y el encanto absoluto. Pero sólo son quebradizas y fáciles de dañar.
Mariposas, que si les pones un dedo encima les quitas el vuelo y el color, sus más preciados tesoros.
Se quedan profundamente heridas, perdida la gracia y la alegría.
Te miran con un rencor de aguijones pequeños e imposibles.
Te vigilan, enormísimo bruto.
Por eso, cuando alguien me recuerda a una mariposa procuro alejarme.
Que no quiero cargar en el, ya de por sí repleto, saco de mis culpas, con esos daños menudos, inadvertidos e inevitables.

(Dibujo de Corinne: Vidriera) 

miércoles, 13 de junio de 2012

EL GRUÑIDO DE LA CLASE MEDIA


PATCHWORD TUITS 2


@Aliosha0 @gaby_vargas @agenciacatolica @Elpregoneeero @Juansistemico @Jembouw‏ @NutricionDietas‏ @ivicens ‏@Pepeluibiza ‏@el__tuareg @d_todounpoco ‏@Salamandra13


Aunque un tuit es un micro pensamiento que accede al macro universo
don Quijote aquí hubiera escrito puras frases de sabia locura.
En este país, uno de los peores para ser mujer,
al considerar como el descubrimiento del siglo el hallazgo de 29 homilías inéditas de Orígenes
trajean a indigentes para hacerlos pasar por empresarios.
Pero tú eres lo que comes, amigo.
Por eso la mala fortuna de ser impar
es tan notoria que sirve como escudo a la impunidad
y eliminará cualquier elemento suntuario en las futuras cárceles.
Al amanecer, un tenebroso manto gris alargaba sus dedos de humo muerto.
Poco después la risa, sonido sagrado, fue una pura llama que el alba multiplicaba en encendidas crines.

martes, 12 de junio de 2012

PATCHWORD TUITS




Se te detuvo el corazón por un instante;
a ti nadie te presta horas de más
y los poderes públicos marginan.
Tu padre se hundió solito,
no podría comer de otra cosa que del erario público...
Tal vez no seas el mejor hijo,
pero la verdad es tu medida.
Tu mente esconde más
hasta que un imbécil te lo arruine.
Somos un mundo de travesuras,
ni los pingüinos se salvan.
Y, ya que la ilusión solo pospone,
prefieres encender el fuego
en la ciudad correcta con el mapa equivocado,
porque en su interior tiene una escuela de baile
y no puedes soltarla de tu mano.
Rindete ante sus movimientos.
No son imperfecciones en el cuerpo,
solo son grietas de la historia.
No vayas a camuflar el desprecio con palabras no ofensivas
basado en el hombre de cuna humilde.


domingo, 10 de junio de 2012

QUIJOTES DE PACOTILLA




Los hombres que se enamoran de Dulcinea descubren después, horrorizados, que se han casado con Aldonza Lorenzo. Más les habría valido enamorarse de Aldonza desde el principio, pero esa sabiduría sólo está al alcance de Sancho Panza.

(Dibujo:"Espejos", de Corinne)

viernes, 8 de junio de 2012

HOJAS LEJANAS

















Va de Antuco a Chillán, por carreteras
carcomidas y hermosas. En su agenda
reuniones, compras, luchas y visitas.
Tanto qué hacer
que deja de importarle.
Y se baja del coche
para pisar un rato la hojarasca de junio.
Un frío casi invierno
le quita cualquier prisa. Bajo sus pasos duendes
las hojas, con crujidos, van injertando nombres
de los pueblos lejanos de Granada:
"Jun,
el Jau,
Campotéjar,
Huétor Tájar, Ugijar, Almegijar,
los Guájares, Ogíjares y Gójar.
Guéjar Sierra, Molvízar, Cájar, Loja",
otras que dicen "Huéscar,
Cónchar, Dúrcal,
Láchar", y, susurrando, "Lobres, Cádiar".
Hay júbilo en sus ojos extranjeros.
Una le ha dicho "hija".
(Dibujo de Corinne: Hoja nº 2)

jueves, 7 de junio de 2012

PESCADOR DE NÁUFRAGOS

















En medio de la noche el pescador se aleja de la ciudad hasta encontrar un muelle fantasmagórico, tendido sobre el tiempo, sobre el mar agitado de las pesadillas, bajo el cielo negro.
Ese cielo no es el cielo físico de las noches comunes.
Negrura rota y muda.
Ese mar no es de agua.
Azules venenosos y bravíos.
Ese muelle no se sostiene en ninguna parte.
Es de papel y de palabras.
Ese pescador es un pescador de náufragos.
Que las olas le sean propicias.
(Dibujo de Corinne "Ciudad nocturna")

miércoles, 6 de junio de 2012

BAJO EL SOL



Qohelet se sabía un príncipe de Israel, un amado de Dios sin condiciones, y eso le permitía realizar los más viles trabajos sin perder el gozo. Incluso en sus reflexiones más oscuras conservaba una alegría de fondo, una especie de impasibilidad ante las inevitables agresiones del tiempo y la fortuna.

Sara tejía, inclinada sobre el telar, sus fuertes brazos echaban con seguridad la lanzadera entre los cuadros que sujetaban los hilos. A su lado, una cesta llena de ovillos recios y multicolores.

Allí estaban los restos de viejas túnicas, manteles y cortinas, convertidos en cintas larguísimas y heterogéneas. Aquella especie de manta que estaba obteniendo sería un regalo para alguno de sus hijos casados. Todos vivían cerca, y los pequeños, en esa hora bendita del mediodía, no aparecían por allí.

Qohelet se preguntaba qué era lo que la tenía tan sonriente, pero, temiendo romper el encanto del instante, no le preguntó a ella. Siguió camino del corral, con un cuenco en la mano, para ordeñar la cabra. Bajo el sol... se dijo, y le venían las numerosas escenas que había descrito en su libro.

Un tiempo para ordeñar la cabra y un tiempo para pensar por qué Sara está contenta. Un tiempo para limpiar sus sandalias y un tiempo para escribir sus pergaminos mirando el cielo.

Alguna parte del libro tendría que ser escrita por la mañana, ahuyentando las tristezas nocturnas y la proporción de catástrofe con que la noche reviste a las preocupaciones.

Si había que sufrir, que fuera bajo el sol, bajo la luz exacta que dibuja los contornos y los límites de cualquier dolor. Esos fondos amarillos donde se hace visible hasta un mosquito, esa lucidez del desierto capaz de volverte loco. Pero sólo si sueñas.

Así que se trata de mantener a raya los absurdos sueños y aceptar el regalo de la existencia sin exigir condiciones. Que yo no exija. Como no soy exigido.

Recordó las numerosas normas, de cuya exposición se había encargado tanto, y logró verlas también como regalos, como rutas marcadas en un mapa, como letras de un alfabeto que se iba entregando a sí mismo despacio, desenvolviéndose en el tiempo sin prisa. 

Felices los que aún no han nacido. Volvió a pensar, pero esta vez por la suerte que les estaba reservada de conocer mejor el alfabeto, el mapa más dibujado, más fácil de manejar. Más fácil no sería nunca, sintió mucho más adentro de su razón.

El cuenco rebosaba de leche. Lo dejó a la sombra, en el poyo de una ventana, y salió a buscar dátiles en las palmeras que crecían junto a la puerta. Estaban un poco verdes, no servirían para hoy, pero los cogió igualmente para que maduraran en casa.





domingo, 3 de junio de 2012

EL MANTO DE ORACIÓN



Bram Rotten se despertó espantado. Había visto, con la claridad de los sueños en colores y con sonido, la gran escena en la sinagoga. En medio de la bemá no se alzaba el rollo de la Escritura, sino un enorme crucifijo de madera tallada, con un Cristo en tamaño real.

Los rabinos le acercaron una escalera portátil, con ruedas, y engalanada a los lados con guirnaldas de rosas. Sus peldaños estaban cubiertos por una estrecha alfombra de terciopelo rojo, bordado en oro con las letras hebreas,  el olivo y el candelabro.

El gran Rabino subió por ella hasta alcanzar la altura de la cabeza del Cristo. Entonces le colocó un taled sobre la cabeza y los brazos. Todos cantaban el salmo 22.

Las mujeres y los niños también se hallaban en la asamblea. Bram quería llorar, pero una alegría inmensa se lo impidió todo el tiempo. Apenas podía articular las palabras del salmo.

Cuando despertó, en medio del asombro, supo que no había soñado una blasfemia. Eran las siete de la mañana. Su mujer dormía. Sin hacer ruido se vistió apresurado, no se puso el sombrero negro ni el chaleco. Se acercó a la mesa de la entrada y tomó del cajón su taled, lo dobló cuidadosamente y se lo guardó en el bolsillo.

Se dirigió a la iglesia de St. Joseph, en un barrio alejado. Esperó a que acabara la misa temprana. Mientras los escasos asistentes -algunas ancianas y dos hombres jóvenes- se marchaban él se ocultó dentro de un confesionario. Oyó al cura despedirse mientras cerraba la puerta, sus pasos resonaron rápidos en el templo y desaparecieron por la sacristía. 

Entonces Bram salió de donde estaba y se acercó al altar mayor, donde había un crucifijo parecido al que había soñado.

Apartó el mantel con cuidado, se quitó los zapatos y se subió al altar. Sacó el manto de oración de su bolsillo, lo besó y se lo colocó al Cristo, tal como había visto hacer al Rabino.

Si el cura lo estaba viendo en lo oculto ya le daba igual. Empezó a rezar el salmo 22 mientras se bajaba al suelo, se calzaba y esperaba en el confesionario a que el cura abriera de nuevo la puerta para la misa de nueve, por la que huiría feliz, a tomarse el primer café del primer día.

(A Marc Chagall, por "La crucifixión blanca")

viernes, 1 de junio de 2012

EL JURAMENTO


En una de esas noches de juventud exaltada, con exaltadas copas, exaltados compañeros y a exaltadas horas, le hiciste jurar a tu mejor amigo que si te veía camino de cumplir los treinta te matara sin previo aviso. Porque sí, por amistad, por piedad y misericordia, porque en aquellos tiempos-rimbaud (la elegancia, la ciencia, la violencia) no querías dar ni un paso en el camino que te sacara de no sabías qué paraíso al que le acababas de poner fecha de caducidad.
Pasó el tiempo. Cumpliste los treinta. Tu mejor amigo tiene buena memoria. Por suerte vive bien lejos. Dudas que se acuerde. Por si acaso, nunca le escribes, ni lo llamas. A veces el azar te sobresalta con alguien que se llama igual, que se mueve igual, que... algo. Sabes por experiencia que la vida rima, que no deja frases inacabadas ni cuentas sin pagar.
Decides, en defensa propia, adelantarte. Nadie más que tú se cree lo de la defensa propia. Investigas discretamente. Tu antiguo mejor amigo tiene un gran éxito en su trabajo, una empresa internacional de telecomunicaciones. Dirías que es poderoso, mucho más que tú. Puede mandarte un sicario y cumplir su promesa.
Te da miedo. No te atreves a dar la cara en las redes sociales. Ni siquiera tienes internet para que nadie te rastree. No intentas publicar los varios libros que duermen hipercorregidos en el disco duro de tu ordenador. Porque a lo mejor son buenos. Entonces podrías salir en los periódicos y él te encontraría.
Cada día te acuerdas. Te cruzas con extraños que se te quedan mirando y temes que vengan de su parte. Das vueltas con el coche cuando vuelves a casa y el conductor siguiente parece llevar tu mismo camino. Nunca descuelgas el teléfono si no reconoces a quien te llama. Muchas veces te has cambiado de acera porque no te fías de los pasos que suenan a tus espaldas.
Pero ¿A quién se le pudo ocurrir enterrar un tesoro en un campo? ¿Por qué tuviste que encontrarlo tú?
Ahora que sabes que el paraíso estaba del otro lado de los treinta, no te resignas a disfrutarlo con esa espada colgando sobre tu cabeza.

continuará

jueves, 31 de mayo de 2012

DORIAN GRAY









































Me gusta que los cristianos escriban, por ejemplo, "El retrato de Dorian Gray", más que un libro de espiritualidad. Quizá Wilde aún no era oficialmente cristiano cuando lo escribió. Pero ese libro vale por todo un catecumenado. El intento, aquí tan logrado, de legar al mundo belleza redime, creo, y ante Dios quizá más todavía.
Supongo que el Altísimo se goza en las innumerables diferencias y disidencias de sus criaturas. Vamos es lo que yo haría.
El Dorian Gray es una obra de arte digna de ser releída y recordada mientras el mundo sea mundo. Ahora, por ejemplo, un siglo después, resulta más actual que cuando se escribió, tiempos en que la combinación entre conciencia y esnobismo era posibilidad de pocos. Hoy muchos de nosotros podríamos temer el azaroso encuentro con nuestro reflejo. Y tenerlo controlado no sería un consuelo.

He aquí un magnífico artículo sobre este libro. http://www.elpuercoespin.com.ar/2011/08/20/literatura-y-vida-oscar-wilde-era-el-retrato-de-dorian-gray-por-alex-ross/

miércoles, 30 de mayo de 2012

EL JUGLAR DE LOS ZOCOS




































Alá te la depare buena, zorrita de mi corazón”. Eso se decía en un cuento marroquí de un tal J. Bentata. Ella no volvió a ver aquel libro jamás en ninguna parte. Lo leyó cuando recién había aprendido a leer y recuerda frases enteras, aunque muchas de ellas se han quedado sin contexto.

Era un libro de encuadernación casera, reconstruida, quizá por haberse estropeado la cubierta original, o por darle mayor consistencia. Su tamaño, menor que una cuartilla, las hojas bastas y amarillentas. Aspecto de libro muy disfrutado y querido. Tenía dibujos en blanco y negro de moros gordos y relucientes. Allí aprendió lo que eran unas parihuelas, en el cuento de un gandul que se hacía enterrar porque “mejor se está tendido que sentado; mejor muerto que acostado”.

Y el axioma de los paranoicos, que tantas veces después le bautizó situaciones: El califa compartía un secreto terrible con su barbero, por el que se comprometió a respetarlo. Estaba en sus manos, pero, aprovechando que “Señor, se ha caído la torre de la mezquita”, “Que cuelguen al barbero”. 

Abentofail, llevando su asado al horno, y Zohra haciendo aspavientos. Fatah, que corría como las gacelas y perdió la babucha. Y otro tipo, cuya barba encaneció, espantada de la proximidad de aquella boca, en cambio el pelo de la cabeza siguió negro, pues no había cerca ideas algunas.

Los moros de aquellos cuentos le resultaban gentes plácidas, disfrutadoras y bendicientes. Ahora le gustaría volver a leerlos, para darse un paseo por su memoria infantil, que a saber los tesoros que todavía contiene.

martes, 22 de mayo de 2012

Calle Parras. Nocturno




El horario nos tiene acostumbrados
al bullicio incesante, a los colores
geométricos y extremos de las claras mañanas;
al ruido de los coches, los timbrazos, las quejas
transeúntes del día; cigarrillos furtivos
se queman en volutas desatentas.
Gentes que van y vienen a lo suyo
pasan apresuradas arrastrando carritos
de la compra, el furgón del panadero,
alguna bicicleta, viejos al sol, la mula del vecino...

Cuando todo se para
y en silencio la noche
reúne a los indómitos colores
en sus brumas violeta,
en la calle vacía
se encuentran los aromas, surgidos tras las tapias,
de los celindos, lilas, jazmines, limoneros,
madreselvas y rosas.

Pasean, enlazados y en desorden,
con un baile invisible de gozosas fragancias,
visitan los rincones, los portales oscuros,
se cuelgan de las rejas, se deslizan
entre las escaleras de la escuela,
mandan callar a un perro, dulcifican
los ojos del supuesto caminante,
vuelan, se arrastran, corren, se detienen,
increpan a la luna, que nunca los sospecha,
limpian los malos rastros de los diversos humos,
susurran en silencios de violines,
y nos dejan la calle
serena y perfumada,
con las ondas del sueño,
acariciada para el día siguiente.

Ogíjares, mayo 2012

AUTOBÚS URBANO


Él es grande y corpulento, sin afeitar, una camiseta negra le resalta la redondez de la barriga. Ella, algo más menuda , también viste de negro y luce un ceño hostil de armas cargadas. El niño, aburrido, grita hasta que le riñen, luego habla solo a voces sin decir nada y por fin se dirige al hombre:
-Papá ¿es verdad que te has comprado una moto?
Su padre se calla mirando alrededor, como si no lo oyera. Su madre explica bien alto.
-Sí hijo. Tu padre se ha comprado otra moto con el dinero de arreglar el coche. (Pausa. Fuerte resoplido. Ironía envenenada) Ya tenemos en qué irnos.
El hombre sigue callado, como si no estuviera. Llega el autobús.
-Papá, ¿no subes?
-No, tu padre no sube. Tu padre se va en la moto.
Y efectivamente.

sábado, 19 de mayo de 2012

VIDAS PARTIDAS




Tienen cinco, diez años.
Se conoce
que nadie les espera a la salida.
Se quedan a comer, la llave al cuello,
el último capricho en la mochila.
La rabia de enredar porque los miren,
por gusto, porque sí, porque para eso
sus padres no están juntos.
Ellos, niños también, no soportaron
ni un día más el peso de la vida
de la tonta promesa, un día lejano,
de la rutina infame que por cada “esto es” los va privando
de los muchos “pudiera” que flotan como globos
en el aire traidor de abril y mayo.
“¿Por qué no?” “Todavía” “Todo el mundo”
Antes que sea que no, definitivo.
Y los niños, ah bueno, se acostumbran
a vivir con cada uno cada tiempo,
se les compran más cosas, no se aburren,
tienen dos cuartos, dos televisiones,
dos coches con dos padres y dos madres.
Dos dedos de amargura
y la vida partida
en dos, ya para siempre.

Granada, mayo 2012

DE POBREZAS Y OTRAS DICHAS


Me niego, en estos azarosos tiempos, a ser la policía de las bolsas de otros.
Lo que más me malhumora no son las "medidas" que se están tomando a mi costa y a la de tantos como yo. Es el husmear constante en sus engaños, sus estafas, sus robos, sus picarescas de listillos que se han "colocado en la política" de cualquier signo y color. El "y tú más".
No me he de ver con los indignados, ni con los sindicatos, ni con los gobiernos, ni con los bancos, ni con los chistes fáciles, demasiado fáciles, desde el despecho.  No quiero sentarme en el banco de los burlones cuyo premio de consolación es la injuria y el sarcasmo (valores en alza, por cierto, en estos pagos)
No es indiferencia, ni una huida hacia dentro, es puro negocio con mi propia existencia y la vuestra. Porque si yo estoy bien (así y peor) la sociedad mejora en una célula, en un átomo. De modo que váyase vuesa merced a entender con su hurón manso y su perdigón atrevido ... y déjeme a mí los asuntos de la andante caballería.
Porque no es contra la carne ni la sangre, sino contra el espíritu del mal...
De modo que pagaré mis impuestos, cobraré menos, me quedaré de vacaciones en casa, (lo que quizá me permita escribir otra novela), compartiré lo que pueda con los que tengo más cerca y trataré de disfrutar del tiempo de mi vida.
El tiempo, los días, los meses... Porque no tengo otra cosa. Y ni siquiera es mío.
Tantas veces he visto que la felicidad, como el nacer, es gratis.
Lo demás es circunstancial.
Los concienciados se entregan a la circunstancia.
Yo no.
Me prohibo envenenarme. Como muchos otros que no dan voces por ninguna parte.
Miradlos bien. Están ahí, sujetando el mundo con ánimo esforzado.

viernes, 18 de mayo de 2012

EL CORTE INGLÉS




Teodora entró en una tienda para comprarse unos vaqueros. Fue a la sección de señoras y todo lo que vio le pareció raro, lleno de bordados y tachuelas. No los tocó. Fue a la sección de caballeros.

Pronto acudió un dependiente que la dirigió de nuevo a la sección de señoras. Teodora volvió allí dócilmente y se probó unos cuantos. Le gustaron aún menos que en las estanterías.

Regresó a la sección de caballeros y, cuando no estaba el dependiente solícito, cogió unos pantalones y se los llevó al probador de señoras. No se los compró, en realidad ni siquiera había buscado su talla, fue una necesidad para compensar no sabía qué.

Salió y los abandonó sobre uno de los expositores. De la sección de señoras. Y se creía que no era vengativa.

miércoles, 16 de mayo de 2012

EL SUEÑO DE UN CRISTIANO


Rumores avisan que 
nos recortan otra vez.
Es el sueño de un cristiano:
ofensas que perdonar,
pobreza que compartir,
enemigos para amar.
Pero quedar como un tonto
es difícil de tragar.
Como todo lo demás.



martes, 15 de mayo de 2012

LECTURAS DE ADOLESCENCIA


 
Recuerda el libro, forrado de papel blanco y manchado del aceite de algún apresurado y desatendido bocadillo de atún. “Pensamientos”, de Pascal. Un librito de la colección Austral, de cubierta verde y blanca. No sabe porqué lo forró, qué voluntad de ocultar, no sabe a quién, su propia duda.

Tendría trece o catorce años y ya no rezaba el credo en misa. Pero eso de la “caña pensante” la había dejado en suspenso y ansiosa de saber qué había descubierto aquel muchacho remoto, triste y francés, al que se imaginaba como ella, prisionero en este mundo y lleno de ganas de encontrar la puerta de salida. O por lo menos, una ventana al universo.

Apenas se acuerda de nada de lo leído allí, sólo una cierta decepción que le aumentó el deseo de seguir buscando. El libro tiene aspecto de haber sido leído a hurtadillas, ocultado con prisa cuando alguien se acercara, tapado en los tediosos estudios, bajo algún diccionario, de la atención distraída de la monja vigilante, que se paseaba arriba y abajo y a la que en el fondo sólo le importaba que no hubiera ruido ni movimiento.

Muchos años después no consigue averiguar la causa de tanta clandestinidad por algo tan inocente. Pero nació culpable y cualquier cosa servía para ovillarse en la sombra y cubrirse de sigilo. Y siempre le pareció más necesitada de pudor el alma que el cuerpo.

lunes, 14 de mayo de 2012

TERCERO DE PRIMARIA



 
Examen de matemáticas.

-Maestra.
-Qué.
-¿Es verdad que cuando nos morimos y vamos al cielo volvemos a ser pequeños?
-Yo qué sé. Mira lo que estás haciendo, que te vas a equivocar.
-Pero ¿es verdad?
-Joooooose.......

Efectivamente, se equivoca y mucho. La maestra le pone un dos moviendo la cabeza con lástima. Devolver mal por bien no le gusta, le molesta la contradicción.

Pero la pobre sigue presa de cierta norma profesional. Más tarde no puede evitar el pensamiento de un cielo lleno de bebés llorando y gorjeando en sus túnicas de colores suaves.

domingo, 13 de mayo de 2012

REMOTAS PIEDRAS


En la geometría de blancos que construían el patio interior, Sara siguió moliendo trigo, y después garbanzos, y una buena medida de avena, y al final semillas de cáñamo. El rascar de las piedras contra el grano le producía una especie de hipnosis.

Al rato no sentía los brazos, que ya se movían solos hasta en sueños. Sentía el sudor correrle por el cuello, por detrás de las orejas y por el centro del pecho. Una especie de dolor elástico le balanceaba los riñones en cada vaivén. La sombra de la higuera ya hacía rato que no la protegía. El Qohelet estaba a punto de llegar.

Se levantó del suelo y estiró su espalda entumecida. Recogió las vasijas y arrinconó las piedras de moler. Entró en la casa pensando si decirle a él que había visto un molino diferente en casa de Maqeda. Mucho más rápido y menos trabajoso.

Tendría tiempo de sentarse a la sombra de la higuera. A tejer durante buena parte de la mañana. Escucharía los escasos pájaros lejanos, y el chirrido continuo de las cigarras al acercarse el mediodía sin el incesante rascar del rodillo. Sentiría los brazos descansados y el alma contenta. O no.

Sara tenía un humor inestable que la sorprendía incluso a ella misma. Cuando más cansada estaba más dichosa se sentía. Aunque ponía un gesto enfurruñado para conseguir que nadie le hablara. Pero es que siempre estaba cansada.

Menos el sabbat, en que no se hacía nada en absoluto. Entonces constataba la pobreza de su casa, el raquitismo de sus cuatro plantas, la necesidad de encalar los bajos del patio, de remendar mantos y camisas, de tapar grietas en el techo...y maldecía el sabbat, porque al día siguiente las rutinas imperiosas no la iban a dejar acordarse de nada. Se dirigió a la cocina y lo vio entrar, contento, impasible y tranquilo. 

sábado, 12 de mayo de 2012

SUEÑO DE VERANO



Soñó que iba con una amiga por la calle que baja del Cristo de la Yedra al Hospital Real. 

En la placeta de san Isidro entran en una pastelería.

Dos chicas descuidadas y despeinadas les “sirven” sobre un trozo de papel pequeñas cortezas de hojaldre, sin plato y sin servilleta. Son como migajas que quedan de pasteles ausentes.

Ella y su amiga se las comen y las celebran con mucho respeto y educación, porque la pastelería es de no se sabe qué programa de reinserción de la mujer, llevado por la Junta, o el Ayuntamiento, o algo así.

Cuando salen se sienten muy disgustadas de tanto mentir y ser amables.

viernes, 11 de mayo de 2012

CONTEMPLACIÓN DE LA ESCALERA



Un punto queda determinado por dos líneas que se cruzan.

Ella había soñado, hacía veinticinco años, con una hermosa escalera por la que subía llena de ánimo y velocidad. Y la escalera terminaba en un techo. Devastador, tanto el techo como el fin de la escalera. Mucho tiempo los creyó la misma cosa.

Veinticinco años después soñó con otra escalera que bajaba. Sus peldaños se iban estrechando cada vez más, hasta que llegaron a ser como los hierros de una reja adosada a la pared por detrás de ella. Tenía que tantear la pared con los tacones para no caerse. Y seguía bajando.

Ninguno de los dos sueños tuvo final. Fueron interrumpidos por el despertar sin llegar a ninguna parte. Aparentemente. El primer sueño transcurría en blancos y colores claros, movimiento y ligereza. Fluidez para llegar a la angustia. El segundo en oscuros y negros, lleno de tanteos y vacilaciones, inmerso en otra angustia, menos devastadora por más previsible.

El error fue buscarles un final. El final no parece más que una necesidad de la mente, no un destino. La escalera en los sueños no es transitable para el soñante. En la más famosa de todas, la de Jacob, unos ángeles subían y bajaban por ella. Jacob sólo la estaba mirando. No se vio a sí mismo transitándola. Ni se le ocurrió.

Percibió inmediatamente que estaba en lugar sagrado. Las escaleras son de Dios. Los templos tienen escaleras que no son para la gente. Soñar escaleras quizá es una gracia, un don, y no algún mapa de utilidades dudosas para recorrer la vida o cualquiera de sus etapas.

La primera, en realidad, no terminaba en un techo. Alguien lo había puesto ahí para no dejarla llegar arriba. De la misma manera, el despertar impidió a Teodora bajar del todo. Techo y despertar eran las puntas del arco iris, que nunca se ven.

Eran la limitación del segmento accesible a su razón. Si no se hubiera precipitado a recorrer la escalera, tal vez habría podido contemplar a los ángeles. Jacob fue más listo y adoró la maravilla sin moverse de su almohada.

jueves, 10 de mayo de 2012

OLVIDOS CIENTÍFICOS DE POCA MONTA



Si empezamos un paquete de arroz, de fideos, de lentejas, etc., observamos cómo se resiste el envoltorio defendiéndose de una rotura civilizada. Total, una bolsita de papel. No vale la pena buscar tijeras que Dios sabe dónde andarán.  Le damos vueltas al paquete tirándole pellizquitos prudentes. No puede ser.

Finalmente, con las manos resbaladizas, entumecidas de tanto tirar y apremiadas porque el agua ya hierve y tal, conseguimos una estruendosa raja de arriba abajo por donde salen los granos de arroz directamente al suelo y a todas partes, por más que toda la operación se lleve a cabo encima del poyo de la cocina.

Supongo que científicos de todo el mundo se habrán reunido cientos de veces para tratar el problema. Razones de peso se lo deben impedir, tales como que otro tipo de papel estropearía el contenido, o que un envase de cristal encarecería el producto.

Pero, cuando me pasa, pienso que los malditos científicos de las empresas de alimentación jamás en su vida se han cocinado un maldito puñado de arroz.

sábado, 5 de mayo de 2012

“LA MALA EDUCACIÓN”



Los tres veían la película de Almodóvar.

-Por mi culpa. Dijo el cura.
-Por tu culpa. Dijo el otro.
-Por mi culpa.
-Por tu culpa.
-Por mi gran culpa.
-Por tu grandísima culpa.

Y cada uno veía otra cosa.

jueves, 3 de mayo de 2012

SESIÓN DE OUIJA


















A la habitación se llegaba por una escalera estrecha y oscura, después de recorrer calles tortuosas por el barrio árabe. Guadalupe llevaba una falda larga de muchos colores, un chaleco de seda bordada y el pelo largo en dos trenzas. Era la viva imagen de una agencia mexicana de turismo.

Cuando llegaron las cuatro siguió pintando en silencio, por darse el gusto de que la vieran bien. Copiaba escrupulosamente una tabla flamenca con pinceles de minúscula escobilla. Una escena invernal y festiva, abarrotada de personajes con calzones rojos y medias chillonas.

Sacó de alguna parte remota su amabilidad y cortesía para recibirlas. No vienes sola. Le dijo a Laila, y no parecía una pregunta. Vieron otros dibujos más creativos, gente sacada de manchas casuales, una especie de acróbatas en tintas verdes.

Se sentaron alrededor de la mesa camilla y Guadalupe sacó la ouija. Explicó en breve cómo funcionaba aquello y pronto empezaron las ingenuas preguntas.

-¿De qué me voy a morir?
-D E L E U C E M I A
-¿Cuándo?
-N O A H O R A
-¿Soy hija de mi padre?
-...
-¿Me casaré?
-...
-¿Cuántos hijos tendré?
-...

Y así un emocionante rato, nutrido de absoluta credulidad por parte de la mayoría de ellas.

Sudores fríos empezaban a deslizarse por las frentes cuando una franca risotada introdujo la duda saludable.

-Estáis empujando el vaso.
-Bien.

Guadalupe se hartó y se le volvió a escapar la cortesía por la ventana. Ni los pintorescos insultos, tacos y groserías que soltaba cuando estaba a sus anchas le salían. Urgida por despedirlas cayó en una mudez absoluta. Pronto se dieron por enteradas las otras dos y se largaron.

Guadalupe retuvo a Laila. Tenías que haber venido sola, susurró casi enfadada. No contestó. Se sintió herida por el desprecio colateral, que parecía haber terminado. Ahora el silencio fue de ella.



                      


                      

miércoles, 2 de mayo de 2012

LAS MONJAS DE PORT ROYAL


Nicolás miraba la postal de las monjas de Port Royal. Era una sala capitular muy amplia, con enormes ventanales de vidrieras. En las paredes, cuadros piadosos. Alrededor de la sala se alineaban los sitiales, todos ocupados. Al frente, como un tribunal, se sentaba la abadesa en compañía de otras monjas. Las de menor rango no se sientan en sitiales sino en el escalón que hay a sus pies. Delante de todas, de rodillas en el suelo, otras dos monjas con las cabezas inclinadas.

Para poder ver a tanta gente en una postal hay que descifrar las figuras, que son muy pequeñas y no se les ve ninguna expresión ni rasgos personales. Todas las monjas son iguales. Nicolás les ha inventado rangos, supone a las más ancianas próximas al tribunal, las jóvenes alejadas.

-La compró en París. En un puesto callejero de la legendaria rive gauche.
-Y la enmarcó en Granada, junto con otra parecida, pero que representaba el comedor.
-El refectorio.
-Comer y confesar culpas.
-Justicia y hostelería.
-Parece un programa vital.
-Casi profético.

Celebran el capítulo. Acusación de culpas. De dos en dos, para entorpecer el sutil protagonismo del reo, solo y romántico enfrentado al poder, siempre sospechoso. 


No sabe Nicolás de qué se acusan, de qué las acusan, qué minuciosa criba del alma las lleva a postrarse. Entre las espectadoras, algunas parecen tejer trapos negros. Otras dos se vuelven parsimoniosas a sus lugares, después de haber estado de rodillas ellas también. 


Al darse cuenta respira aliviado. Debe ser una costumbre a la que ni ellas parecen dar mucha importancia.



MATEMÁTICAS INEXACTAS




La geometría es hermosa, pero falsa. En la naturaleza no está. Ni los cristales de nieve tienen simetrías perfectas. La tierra no es totalmente esférica. Los cubos de pirita tienen alguna esquina irregular.

Y ese cuento de que los números son infinitos. Nadie va a contarlos, y ningún número existe hasta que es contado. Sólo la posibilidad es infinita. Y tampoco existe.

-¿Qué es lo que más os gusta de la Alhambra?
-¡Las pirañas que comen galletas!

Respuesta coral. La maestra vuelve a su mesa y, tras meditarlo seriamente, decide guardar silencio.

Las Coras guardan estas cosas en su despliegue infinito y desordenado, junto con el canturreo indescifrable de los grifos abiertos y los soplos del aire por las rendijas.

Las Coras se ríen del número p.

Un corazón sensato. Eso intentaba alcanzar el héroe del otro Ulises contando minuciosamente años y cotejando fechas.

martes, 1 de mayo de 2012

EQUÍVOCOS CÁLCULOS


 Cordelia se hizo maestra. Como estuvo varios años intentando estudiar otras cosas anteriormente... veintisiete años. Mientras consiguió el destino próximo a su ciudad pasó tiempo. Cuarenta y cuatro. Se compró un piso y, cuando terminó de pagarlo, cincuenta y dos.

Tuvo que cambiar de coche y esta vez quiso uno bien bueno. Cincuenta y seis. Entonces se dio el capricho de su vida; comprarse una caravana para recorrer el mundo sin preocuparse del hospedaje.

-Yo la conocí cuando ella andaba por los cincuenta. Era rápida, inteligente, ácida y malhumorada, resentida y picajosa, desengañada de todo el género humano a partir de los diez años.
-Te metió en algunos líos.
-Sucia política particular.
-Te buscó enemigos.
-Todavía los tengo.

Pero el tiempo le había otorgado prendas jamás solicitadas: manías, listas infinitas de intolerables, impaciencias, fermentos y sarmientos de la soledad cultivada.

No soportaba a nadie ni nadie la soportaba a ella, ni soportaba viajar sola, como pudo comprobar después de la breve luna de miel con su caravana, que se está cayendo a cachos en un parking cementerio. 

PARKOUR

miércoles, 18 de abril de 2012

SIGLO MENOS UNO O DOS


QOHELET 

El Qohelet levantó la cabeza. Más allá del círculo brillante de su lámpara se extendían todas las estrellas. “Por esos luminosos agujeros es mirado el mundo” ¿Por quiénes? Dioses, tronos, dominaciones, querubines, genios... A unos pocos centenares de kilómetros un griego miraba lo mismo y veía bolitas lejanas.
   
-La sangre de la luz.
-No se come.
-Pero nos habita.
-(Estas pobres bestias que sueñan)



El Qohelet se frotó la barba. Casi atrapa una Cora pero la muy astuta se disolvió en el razonamiento cotidiano.

Cuando nazca el mejor de nosotros dominará las Coras y las manejará con maestría. Pensó, pero no lo escribió, pues ya era bastante complicado extender el Eclesiastés, para introducir la sospecha de la existencia de las Coras.

Su pueblo, tan antiguo, casi recién hacía como que se civilizaba con la cultura griega. En fin, había que aparentar cordura y lógica. No era tan difícil.

El pensamiento griego estaba radiante de poder y absolutismo, aunque esos daimon que aparecían a veces en boca de los rapsodas tenían mucho que ver con las Coras. Probablemente.

martes, 17 de abril de 2012

MAIMÓN

En las tardes de verano del norte de Almería se agradece un nubarrón como este; se añora en los impasibles cielos azules que se repiten cada día, cada hora, como si fueran el mismo. A quién van a engañar. No hace mucho, ahí, delante del cobertizo, se levantaba una noguera verde y frondosa que en mi infancia consideraba eterna. Al pie de la noguera -tampoco está- un banco de madera, de sólidas patas clavadas en el suelo, soportaba mazazos picando esparto, cuchilladas cortando alfalfa, pollos y conejos, calderos de agua en el breve descanso desde el pilar de abajo hasta el cortijo, pedradas partiendo nueces, platos de chumbos -el dulce refresco precocacola-, y unas misteriosas casitas para pájaros en las que nunca vi a ninguno.
Ese camino de grava tiene trazas de urgencia, como todo lo que imponen los coches, exigentes, dejándonos sin tiempo con la excusa de ganarlo.

lunes, 16 de abril de 2012

FELI


A LOS CINCO AÑOS


Feli estaba sentada en su cocina cuando escuchó una escandalera de fuertes gritos. Era Blasa, vecina de sus padres cuando vivieron en el campo. Muchos sábados les traía pollos o conejos y hoy andaba saludando a su madre con gran estrépito.

- Aaay, Pura, ¿quién está aquíiii? ¡pero si es la nenaaa! ¡oooy, pero qué grande estáaa! Nenica ¿qué estás haciendooo?

Esperando a que te vayas, pensó y no dijo Feli, que con sus poquísimos años percibía el contraste entre su propia cordura y la demencia ambiental de los sábados por la mañana.

-¡Mira, mira lo que te traigo! ¿eeeh? ¡un pollico! ¡mira qué bonico es!
-¡Nena! ¡coge lo que te da la Blasa, anda, cógelo!

Le pusieron el pollo entre las manos. Sintió la suavidad del plumón amarillo, el dislocado latido nervioso, la fragilidad de una vida tan llevada y traída como lo sería la suya si no se daba prisa en poner las cosas en su sitio.

La Blasa le sujetaba las manos que contenían el pollo. Feli no la miró para evitar su clamorosa conversación. En vano, pues la Blasa, mientras le soltaba las manos, seguía pregonando el calor que hacía y cuánto costaba todo y a quiénes se había encontrado en el mercado, entreverando preguntas que no esperaban respuestas.

Feli apretó los ojos, apretó la boca y apretó las manos. Entonces miró. Vio la pequeña muerte inminente. Y siguió apretando.